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Planeación participativa: otra forma de hacer ciudad

 Planeación participativa: otra forma de hacer ciudad

Recientemente hemos observado nuevas prácticas de la sociedad civil en la ciudad de San Luis Potosí, que nos llevan a pensar en la posibilidad en un futuro próximo de una forma incipiente de nuevas formas de hacer ciudad, conocidas como planeación comunitaria y diseño participativo, donde se aprecian un creciente interés en la intervención de la sociedad en el proyecto y creación de sus  ciudades, al mismo tiempo que las tendencias políticas de urbanización vuelven esta participación social y ciudadana cada vez más complicada.

Ante este conflicto de intereses y lógicas de operación, se vuelve importante reconocer las características de estos procesos urbanos para poder capitalizar las experiencias recientes, tanto en nuestra localidad como en otras partes del mundo, para aprovechar estas nuevas condiciones a favor de la ciudadanía, en una nueva forma de desarrollo aplicable a nuestro entorno en la actualidad.

Los planteamientos del diseño participativo parten, entre otros aspectos, de reconocer el derecho y la capacidad de una comunidad para intervenir y participar en las decisiones que atañen a su entorno. Las comunidades han tenido, histórica y tradicionalmente, un papel activo y fundamental en la conformación del hábitat; papel que se ha perdido a raíz de ciertas prácticas urbanas, tecnocráticas y neoliberales, en las que los funcionarios y los empresarios inmobiliarios definen la forma del desarrollo de la ciudad, casi siempre en detrimento de los requerimientos y la calidad de vida de la ciudadanía.

En esta situación, la importancia de la participación va más allá de la posibilidad de revisar y cuestionar un plan: participación significa tener el poder de influir en la concepción misma del proyecto y en las resoluciones fundamentales que atañen al hábitat. A partir del involucramiento en las decisiones de diseño, empieza una apropiación del proyecto y del espacio habitado por parte de los habitantes, junto con un mayor sentido de responsabilidad y compromiso para con el ambiente. Es por ello que la participación de la comunidad es un derecho y, al mismo tiempo, un deber que conlleva responsabilidades y requiere de cambios en las actitudes de todos los actores del proceso de diseño de la ciudad: diseñadores, ciudadanos e instituciones.

 

A nivel mundial, desde fines de la década de los sesenta se observan procesos en los que la participación se llega a proponer como la panacea frente al rompimiento que existía entre el tomador de decisiones y la comunidad. Sin embargo, en algunos casos esta llega a convertirse en una forma encubierta de manipulación.

El planificador o el político pueden manejar la población y “conducirla“ por donde ellos quieren. Así como también, pueden darse diversas formas de “pseudo participación o participación pasiva”, en donde se proporciona a la población la sensación de estar participando, sin permitírseles una influencia real.

La participación en el diseño de la ciudad debe ser algo más que proporcionar a los pobladores la posibilidad de cuestionar un proyecto o de admitirlo o rechazarlo según sus intereses. El elemento determinante del planeamiento participativo es que el grupo concurrente tenga el poder de influir en la concepción, en la “esencia” misma del proyecto, en las decisiones fundamentales, y esto nos lleva a establecer un cambio en el “poder” asignado a las comunidades en los procesos de diseño y planeación, y pasar del papel de simple espectador o participante pasivo a otro, informado en sus derechos y de características dinámicas y creativas.

El papel del arquitecto en estos procesos debe ser el de facilitador del proceso y como responsable de trasladar los consensos y las experiencias de la comunidad a soluciones de espacio integrales, graduables y continuas. Desde esta perspectiva, su función es analizar la viabilidad de las propuestas de la comunidad y aportar con sus conocimientos las mejores alternativas que garanticen que los proyectos sean realmente sustentables.

 

 

Fuentes de Información:

  • Balbo, M.; Jordán, R.; y Simioni, D. (2003) La Ciudad Inclusiva. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile.
  • Biondi, S. (2008) “Talleres de Diseño Participativo: Experiencias de la Maestría en Arquitectura y Nuevo Urbanismo”. En Cuadernos de Arquitectura y Nuevo Urbanismo Núm. 4, marzo 2008, Año 2, ITESM, Campus Querétaro.
  • García V., M. de L. (2008) “Diseño Participativo: un enfoque teórico-metodológico”. En Cuadernos de Arquitectura y Nuevo Urbanismo Núm. 4, marzo 2008, Año 2, ITESM, Campus Querétaro.

 

Victor Manuel Gutiérrez Sánchez

 

arquitecto y urbanista

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