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EL AMOR EN MENSAJE DE TEXTO

EL AMOR EN MENSAJE DE TEXTO

 

 

 

Los días se iban alcanzando unos a otros con rapidez insospechada y los muebles urgentes para su nueva oficina seguían desensamblados por toda la carpintería. Esta situación tenía a la ansiosa Tina  tan de mal humor que hasta su salud se hallaba mermada.

Fidel pendiente de las circunstancias, trataba de calmar a su novia y la instaba a ser más paciente, intentaba distraerla invitándola al cine, regalándole flores, buscando nuevos temas de conversación o mandándole mensajes de texto, pero Tina desesperada no podía desprender de su memoria  la  pasmosa  informalidad  del carpintero.

Llegó el sábado y con él la inocente esperanza de buenas noticias, ya se cumplían dos meses del encargo fallido. La tenue melodía  en el teléfono  de Tina la hizo precipitarse  para atender el mensaje.  Con decepcionada ilusión comprobó que las letras venían de Fidel que con ternura le decía “Cómo andamos amor” a lo que Tina respondió afligida “Mal mi vida, todavía nada”. Tina se sintió apoyada, amada y feliz por tener alguien a su lado que se interesara por ella, pensaba en él y olvidaba de momento su coraje. Caminó por el centro de la ciudad  haciendo algunas compras, decidió entrar al banco al tiempo que pulsó el silencio en su celular.

 

Horas más tarde, cuando reparó en el  teléfono se dio cuenta que había un mensaje de Fidel y se apresuró a leerlo emocionada  “Estamos en México amor”. Sintió un vuelco en el estómago, mezcla de coraje, tristeza y sentimiento. ¿Se fue a México y hasta ahorita me lo dice?

Pensó en no responderle pero finalmente su dedo índice presionó indignado  la lustrosa pantalla “¿Se puede saber a qué fuiste y con quién?”, Fidel leyó desconcertado aquél mensaje, pensó que Tina sabía de sobra  que él estaría jugando futbol con sus  amigos, a qué venía esa áspera pregunta. No quiso complicarse en reclamos  y se limitó a responderle “Aquí con  mis amigos”

Si ya estaba enojada, con esa respuesta Tina se sublevó todavía más, hizo todas las conjeturas posibles y hasta llegó a pensar que su relación amorosa ya no tenía sentido si se iba a basar en la falta de comunicación.

La actitud de su novio había logrado que el problema con el carpintero pasara a segundo término, empuñó el teléfono y escribió enfurecida “Que tierno para despedirte”.

Fidel después del partido agotador se disponía a encender su carro cuando lo sorprendió el extraño mensaje de Tina.  Trató de hacer un recuento de sus actitudes, estaría portándose demasiado insensible, tal vez en lo futuro tendría que ser  más cariñoso y observador. Decidió no contestar, prefirió esperar para arreglar los malos entendidos cara a cara con la mujer de su vida.

El lunes que se vieron, Fidel fue el primero en pedir explicaciones, necesitaba saber a qué obedecían  esos  bruscos  e incomprensibles mensajes de texto.

 Al calor de la pelea él le aseguraba que no había salido de la ciudad, que estuvo jugando futbol como todos los fines de semana. Ella le reclamaba su viaje a la capital sin haberle avisado siquiera y le restregaba en la cara el celular con los textos que él mismo había redactado, como una prueba ineludible de su falta de consideración.

¿Yo en México?, no amor tú me comentaste que el carpintero te había quedado mal con el trabajo, yo sólo te contesté “Estamos en México amor”, quizá me faltó agregar  “¡Qué más podías esperar!”

 

        

Por: Verónica Delgado Oviedo

acinorev8@hotmail.com